Estaba inmersa en mis pensamientos. La imagen de ellos dos riéndose no se me iba de la cabeza. La profesora me llamó la atención un par de veces, asentía y volvía a pensar en mis cosas. Hasta que me echaron de la clase. Me senté en el pasillo, pero pasó un profesor de guardia y me dijo que ahí no podía estar, que me fuera a la sala de expulsados, donde todo comenzó... con David.
Me dirigí a la sala deseándome no haberme levantado de la cama. Cerré la puerta de un portazo y me senté en una silla que había.
__(TN): Qué asco de día.... -Susurré-
Me dí cuenta de que David también estaba ahí, no intercambiamos ninguna palabra, el silencio incómodo se apoderaba de la sala en segundos.
David: __(TN), déjame que te explique el por qué estaba esta mañana hablando co.... -No le dejé acabar-
__(TN): ¡No! No hace falta que me des ninguna explicación. -Sonreí como pude- Puedes hacer lo que tu quieras, total, estas soltero ya. -Salí de la sala dejándole con la palabra en la boca-
No podía más, entré en el lavabo de chicas y me encerré en uno que había libre. Me senté en la tapa del váter con las piernas flexionadas y mi cabeza la apoyé a mis rodillas. Derrame lágrimas, yo misma me había prometido que no lo haría, pero esto me podía. Llamaron a la puerta.
**: ¿__(TN)? ¿Estás ahí?
Era ella Lucía, rápido le abrí la puerta dejando que pasara para volverla a cerrar y seguir llorando.
Ella me abrazó, le expliqué todo lo ocurrido. Sonó el timbre indicando ya el final de las clases, ella me dijo que iría a coger mi mochila y nos veríamos en la entrada. Lucía tardó 10 minutos.
__(TN): ¿Por qué te tardaste tanto?
Lucía: Verás... entré en tu clase y salí con tu mochila, pero me paró David preguntándome que donde estabas y todo ese rollo. Me costó librarme.
Me acompañó hasta mi casa y se fue. Al entrar divisé a mi hermano en el sofá. Tenía que sonreír y hacer que todo estaba bien, que yo lo estaba. Pero creo que el notó que no era así.
Carlos: Ven aquí, enana. -Me senté a su lado- ¿Qué te pasa? -Me miró-
Al instante le abracé muy fuerte, solté un par de lágrimas, el me las secó, y me dijo que se lo contara. Se lo conté absolutamente todo, le hice prometerme que no le haría nada ni le diría nada. Después subí a mi habitación y ahí pasé toda la tarde, sin salir de ella.
Me llamó Lucía para ver que tal me encontraba. Dijo que por ella vendría a hacerme compañía pero que su madre no le dejaba salir ya que suspendió un examen bastante importante. Mi hermano alrededor de las 20:00 subió a verme, se tumbó a mi lado y me abrazó. Le apreciaba demasiado, era muy protector y me cuidaba muchísimo. No tenía hambre para cenar, mi hermano me convenció para que cenara algo ya que tampoco había comido. Comí un sandwich y me subí ha arriba otra vez. Deseando no levantarme al día siguiente.
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