__(TN): Mientes. -Dije mirándole a los ojos fijamente-
David: No lo hago, que sepas que no suelo decirlo nunca.
__(TN): Ya, claro. Como tu dispones de todas las chicas arrastradas por ti a tus pies, pues tu cuando quieres simplemente jugar o cualquier cosa le das la mínima oportunidad a alguna de ellas, ¿no?
No dijo nada, su mirada se dirigía hacia el suelo.
__(TN): Eres como todos los demás, y para tu información, los chicos como tú me dan asco. Y ahora si no te importa me voy a clase.
No me daba para nada pena, entré en clase y inmediatamente los ojos de Lucía se posaron en mi.
Lucía: ¿Qué ha pasado? -Susurró para que la profesora no nos oyera-
__(TN): Nada, no ha pasado nada. -Dije sacando la libreta de la mochila para apuntar lo que iba diciendo la profesora-
Lucía no pronunció nada más sobre el tema, creo que me entendía y me dejo mis espacio. La invité a comer a casa, hacía tiempo que no teníamos una conversación de mejores amigas y lo echaba en falta.
Mi madre dejó preparada la comida por la mañana antes de que se fuera a trabajar, ensalada de pasta. Puse dos raciones en su correspondiente plato y empezamos a comer.
Lucía: Y tu hermano, ¿dónde está?
__(TN): No tengo ni idea, creo que ayer me dijo que se iba con unos amigos a comer y después a un partido de fútbol.
Lucía: __(TN) sé que David y tú habéis hablado y entenderé si no me lo quieres decir, te lo digo para que sepas que si en algún momento estás dispuesta a contármelo, aquí estaré yo para escucharte como buena amiga que soy.
__(TN): Verás, le pregunté que qué quería, y me dijo que te tenía que decir una cosa y tal. Claro, yo le dije que me la contara rápido ya que me tenía que ir a clase, pero el no dijo nada, hasta que cuando me fui a girar me dijo que cree que está enamorado de mí.
Lucía: Tía, ¡se te ha declarado! ¿Tu le dijiste algo?
__(TN): Sí... Que mentía y que me daba asco, que era como todos los demás.
Lucía: Te entiendo, pero no sé... yo de ti le daría una oportunidad, solo para ver si funciona.
__(TN): Nunca. -Cogí los 2 platos y los metí en el lavavajillas- Me niego, yo misma me prometí no enamorarme ni salir con ningún chico, para no sufrir ni hacerme daño a mi misma.
El resto de tarde aprovechamos para hacer los deberes, a Lucía se le daban bastante bien las Matemáticas, cosa que yo suspendía la mayoría de exámenes, Lucía me estuvo ayudando con los deberes, a la tarde se tuvo que ir. Mi hermano llego al poco tiempo con la enorme mochila de fútbol colgada en el hombro.
Carlos: ¿Que hay pequeña?
__(TN): Nada interesante, Lucía se ha venido este mediodía a comer y ha ayudarme con los deberes.
Carlos: ¿Me acompañas a comprar un par de botellas de Fanta y un par de barras de pan? Lo digo porqué no hay pan para cenar, jaja.
Asentí, cogí mi chaqueta del perchero y salimos de casa. Cuando entramos en la tienda, adivinar a quien me encontré, a David. No podía ser, estaba en todas partes a las que yo iba. Creo que me vio, por suerte ni se molesto en acercarse o hablarme, solo me miró apenado y se fue. ¿Sería verdad que David se estaba empezando a enamorar de mí? Negué con la cabeza unas cuántas veces y me dije a mi misma "imposible".
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